|

PEQUEÑAS Y SENCILLAS REFLEXIONES ANTE LA PALABRA DE DIOS Los otros días observé las siguientes escenas:
En la playa, junto a la orilla, estaba un señor con tres chiquillos de seis, nueve y once años aproximadamente. Llegado el momento, se metieron en el agua. Al rato de estar en ella, el de nueve años, gritó a sus dos hermanos: “Nos estamos alejando de papá”. Se me quedó la frase. En ella había dos realidades fundamentalmente: Mar: Profundidad, riesgo, peligro, juego. Padre: Seguridad, confianza, amor, cobijo, protección. Si ese chico dijo esa frase, no fue sino por que de una u otra manera, ha tenido que vivir la experiencia de “sentirse hijo”. “ Cuando recéis decid: Padre santificado sea tu nombre…”(Lc.11,2-5). Si se habla, se escribe, se vive en muchos creyentes la lejanía, el silencio, la ausencia de Dios en la vida. ¿Por qué? No será que no hemos profundizado, y por tanto, vivido la PATERNIDAD de Dios en nuestras vidas. Como vemos, la primera palabra que Jesús pone en nuestros labios al dirigirnos a Dios es la de PADRE, y ésta incluye todo lo indicado anteriormente y mucho más. El que vive inmerso en esa paternidad divina, no puede sino experimentar la presencia del Dios vivo y por tanto su vida no puede dejar de tener un gran sentido y seguridad.
Ese mismo día paseando por la playa, vi tres o cuatro bandas de numerosas gaviotas. Unas posadas en la orilla, otras volando. “Y todos los días se alimentan” pensé. Fijaros en los pajaros del cielo que no siembran, ni cosechan, ni almacenan en graneros, y vuestro Padre celestial los alimenta, ¿no importáis vosotros más que ellos? (Mt.6,26). Agobio, ansiedad, inseguridad, depresión, realidades muy actuales y que dominan nuestra sociedad. Vivimos un sin vivir, y por eso se nos van muchas cosas ordinarias e incluso pequeñas que hacen que la vida sea maravillosa. Queremos tener mucho para poder gozar poco. El buscar la comida la gaviota no le impide la dicha de surcar los cielos de esa manera espléndida como lo hace. Las palabras del Génesis de “Dominad la tierra” no están en contra de las mencionadas por Jesús anteriormente. El trabajo renovador y perfeccionador que Dios encomendó al hombre, es tarea continua y constante, pero una cosa es eso, y otra lo que estamos viviendo. Resumiendo: Ocupados, pero no preocupados. Confianza activa. MIGUEL FUENTES NARANJO PÁRROCO
|